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REVISTA LECTURAS

viernes, 23 de abril de 2010

ENTREVISTA a Víctor Hugo Díaz

Por Claudia Milet

Convocados por el poeta Víctor Hugo Díaz en torno al sugestivo nombre de Poesía, Cámara, Acción, la nueva generación de poetas chilenos dejó oír su voz en la Sociedad de Escritores de Chile.

Teniendo como escenario la sede de la SECH en Santiago -la Casa del Escritor-, Galo Ghiglioto, Ángela Barraza, Gonzalo Abrigo, Priscila Cajales, Víctor López, Alejandra Fritz, Oscar Saavedra, Marcela Saldaño, Antonio Silva, Juan Carlos Urtaza, Enrique Winter, Christian Aedo, Gladys González y Pablo Paredes, reunidos en Toma I y Toma II -dos veladas literarias-, dieron a conocer su creación poética.

Con un marcado discurso visual, el poeta Víctor Hugo Díaz es uno de los nombres relevantes dentro de la llamada Generación del 87. Actualmente, participa en diversos proyectos artísticos, entre los cuales es de destacar su papel como director de la unidad literaria de “Canita Cartonera”, libros escritos por prisioneros de las cárceles de Alto Hospicio, que además tienen el mérito de ser editados artesanalmente.

Díaz ha sido merecedor de diversos premios literarios, entre los que se cuentan el Premio Pablo Neruda, recibido el año 2004, y la Beca de Creación Literaria, otorgada por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura el año 2002.

Poesía, camaradería, ¡acción!

El año 2006, Víctor Hugo Díaz se encuentra a cargo de la organización y curatoría de “Poesía, Cámara, Acción”, siendo convocado nuevamente por la SECH este año para realizar la segunda versión del evento.

“Cuando surgió la idea de armar un proyecto con los jóvenes, con la poesía actual, el primer concepto que vino a mi mente fue filmarlo, porque además de escribir, soy director creativo, razón por la que tiendo a pensar en ambos soportes: visual y textual; es así como surge “Poesía, Cámara, Acción”, como una película de lo que estaba pasando con esta generación”.

Díaz señala que a su juicio, los poetas que participaron del encuentro ya están consolidados, “La propuesta que hice a la SECH tenía que ver justamente con este aspecto, hay libros de por medio, hay procesos afianzados, y un planteamiento socio cultural armado”.

Para el poeta, citando al escritor australiano John Maxwell Coetzee, “la poesía te llega y te habla a primera vista, es como una energía que emana y es retribuida, como el relámpago, como hacer amigos, como enamorarse, es “de una”, y es ese concepto el que rescaté en esta curatoría”.

Enfatizando que siempre existirán divisiones, “entre las tribus”, dadas por infinitud de factores, “sociales si se quiere, como cuando dicen: “ese es de providencia “pa´ rriba” ”, finalmente, recalca Víctor Hugo, carecen de importancia, “todos escriben poemas, y se encuentran en las imágenes, en un plano que no pertenece ni a ricos ni a pobres, es la poesía recuperada, aplicada a la vida”.

Acorde a lo expresado por Díaz, el valor del encuentro radica en que pese a la diversidad del discurso poético de los invitados, “en PCA logré reunirlos y unirlos”. El segundo capítulo del evento, destaca, además, mide su éxito en función de que los poetas convocados “son los mejores”.

Acta non verba

El poeta señala que el proceso de selección de los convocados, se definió bajo su particular criterio: los visuales versus los “tecleadores”.

“De ninguno de los poetas convocados a esta lectura se puede decir que carezca de discurso propio, diferencia de los que se radican en la escritura, no en la experiencia. A estos siempre les he dicho que teclean, o sea, que creen que la poesía se hace con las manos”.

Al mal poeta, subraya Víctor Hugo, “se le ve la tinta, al bueno no, porque su poesía fluye”. “Es como en las malas películas, cuando se tiene claro inmediatamente quién es el asesino. Aquí, a ningún poeta se le ve la tinta, en sus escritos yo veo vida, lo que se traspasa en sus imágenes literarias. En sus poesía hay crítica, hay estética, hay honestidad”.

“En “Poesía, Cámara, Acción”, lo que me interesaba era dar a conocer la poesía absolutamente concreta, no la anecdótica, ni siquiera la narrada. En este sentido, los signos deben sorprender, sí, pero también deben ser visibles: mirada, y no palabras”.

El hombre no se vence
En el tono humorístico que lo caracteriza, el poeta manifiesta su percepción de la creación artística, “Hay tipos que están condenados a 5 años y un día, a tres años y un día, en relación con mi poesía, yo estoy a la perpetua, igual que en la cárcel, es más, estuve 20 años en confinamiento solitario”.

“Me interesa la poesía que es clara, terrible, transparente y trágica”, agrega, destacando que en el género literario poético, lo que cuenta como elemento de contemporaneidad, “es la acidez y la volada urbana, la poesía va y viene, tiene que actualizarse, no acaba con la vejez, por eso, un ser humano no tiene fecha de vencimiento, un hombre, una mujer, no se vencen”.

Víctor Hugo indica que pese a que la actual generación de poetas está dividida entre la palabra y la mirada, en última instancia, “los poetas son sólo poetas, la poesía es, fue, y será poesía, porque el delirio y la transgresión son permanentes”

Para el poeta, “en los tiempos de revolución hay que cuestionar a la revolución, en tiempos de dictadura, hay que cuestionar a la dictadura. En ese sentido, añade, “la poesía, de alguna manera, diluye las dicotomías”.

Recalcando que la poesía joven no es necesariamente un fenómeno que tenga que ver con la edad del autor, Víctor Hugo expresa que a semejanza de la apatía, el concepto es transversal, “la poesía joven es un fenómeno actual, nunca antes en chile existió la poesía joven, aunque siempre ha habido poetas jóvenes...”

El arte no se vende

El discurso poético, indica Díaz, se construye siempre en torno a la realidad histórico-social, “En los tiempos de la dictadura el discurso se estructuraba en torno a los milicos, pero ahora hay otros tipos de dictadura, y otra vez quedamos en lo mismo, en la cultura del espectáculo, filmada por fuera, como si nadie supiera que se va a morir, de todos modos”.
“Antes no existía un discurso juvenil, ni rockero, ni esquinero, ni droguero; y resulta que, sin lugar a dudas, hoy expresa lo que está pasando”, resalta.

Para el poeta Víctor Hugo Díaz, por definición, “el arte no es masivo, es la soledad, somos pocos, y estamos solos, ¿por qué no se venden libros de poesía?, porque la poesía no se vende, porque la poesía es un pretexto para no aplaudir”.

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